La función de la mente es dividir, imponer límites y restricciones, comparar, categorizar, etiquetar, medir y encasillar. Más una persona está dominada por su mente, más división va a experimentar ya que la mente no para nunca de juzgar, medir, dividir. Con lo cual más se identifica una persona con su mente más división va a sentir (falta de unión). Con lo cual la percepción de la mente crea distorsión continuamente y mediante esa distorsión se crea la realidad que una persona experimenta. La multitud e infinidad de posibilidades se encuentra en una mente quieta. Todo el universo se rinde en presencia de una mente quieta.

Estás percibiendo tu mundo mediante el chateo continuado de tu mente que te cuenta incesantes historias del “Yo”. Es lo que llamamos “percibir la realidad” a través de la mente.

El hombre con quien saliste en 3 citas que te gustaba, te deja de llamar. “Debo de haber dicho algo que no le gusto” concluye tu mente. Te golpea la ansiedad y después de dos días darle vueltas al asunto concluyes que siempre te dejan y te pasa igual…te hundes en la depresión.

Estás en una relación que funciona de maravilla, pero el nunca te dice “te amo”. Te invita a salir, tenéis citas divertidas, te trae regalos, te presenta a sus amigos, te hace el amor, te dice la guapa que te encuentra etc. Pero, no te dice nunca “te amo”. Tu mente empieza a dar vueltas y concluye “debe ser que no me quiere, sino por qué nunca me dice que me ama.” Te lo crees todo y lo empiezas a decorticar con tus amigas. La preocupación aumenta hasta que se transforma en un verdadero problema, de vida y muerte. Eso se tiene que solucionar…ya no estás tan contenta con tu relación. Más te preocupas más encuentras razón para preocuparte y te golpea la ansiedad. Al cabo de un tiempo, empiezas a comportarte de forma extraña, te enfrías, lo rechazas, el no sabe qué pasa, se enciende el conflicto, estás insatisfecha. Y así poco a poco se destroza una buena relación.

La percepción dividida de la mente siempre lleva al conflicto, angustia y división. Pero si te empeñas a observar, todo existe solamente en tu percepción limitada de la realidad. ¿Cómo sabes cómo es “percibir” mediante el filtro de la mente?

Haz este ejercicio sencillo – cuando estás hablando con alguien, pregúntate: ¿estás ocupada evaluando lo que te dices, rechazando o juzgando en tu cabeza sus palabras o pensando en lo que quieres responder, sin escuchar realmente, o estás en silencio realmente escuchando?

Cuando caminas por la calle, observa la gente que pasa, y nota la forma en la que tu mente está etiquetando a todo y a todos, en un chateo incesante (y a veces sin sentido alguno).

Cuando encuentras a una persona, observa lo que está ocurriendo en tu mente: ¿estás evaluando la manera en la que están vestidos, el maquillaje, su aspecto juvenil o cansado, sus zapatos/ropa o la marca de su bolso?

Cuando hablas con una amiga estás realmente escuchando lo que te está contando y oyendo sus palabras, o estás “interpretando” lo que te están diciendo vía tus propias convicciones/o opiniones que te has formado sobre está persona.

En general nuestra percepción de una o otra persona viene del condicionamiento que tenemos todos, nuestras propias experiencias que proyectamos hacía fuera.

¿Te ha pasado alguna vez que hables con una persona y le cuentes que quieras emprender un negocio y te dicen que no es buen momento para hacerlo y ahora no te funcionará? Si le preguntas como lo sabe (ya que técnicamente nadie sabe lo que puede pasar en un futuro), muchas veces te van a decir que lo han intentado y han fallado.

En general nuestra percepción de una o otra persona viene del condicionamiento que tenemos todos, nuestras propias experiencias que proyectamos hacía fuera.

¿Te ha pasado alguna vez que tengas un miedo sobre un nuevo hombre que acabas de conocer y una amiga al contarle tu historia, solo hace incrementar tu ansiedad poniendo aceite en el fuego? Pasa todo el tiempo. Ella está proyectando sus miedos hacía ti y tu historia. Por eso no es buena idea ir a recibir consejo sentimental de tus amigas….o es mejor no contar tus proyectos de futuro con los demás.

Las personas van a proyectar sus pensamientos de sus mentes hacía tu historia y lo van a deformar según sus emociones de miedo, de fracaso (si es lo que tienen almacenado en su mente) o de entusiasmo y éxito (si su mente está bajo su control).

Entonces para empezar a tener algo de comprehensión de como funciona tu mente – y como puedes utilizarla a tu favor – estate atenta a los comentarios que están viajando en tu mente continuamente. Son estos pensamientos que son la pantalla y el filtro desde el que afectará tu percepción de la realidad. La percepción “directa” de la realidad estará deformada.

Ahora, cuando consigues no percibir más la realidad mediante estas historias, vas a empezar a ver las cosas como son. Tendrás una percepción “DIRECTA” de la realidad en el momento presente (sin poner el filtro de tus miedos o experiencias pasadas/futuras). Practica esto siempre cuando tengas un momento y anota en un diario lo que estás observando.

Cuando ya no percibes el mundo mediante estas historias (que yo llamo historias del “yo”) verás las cosas como son. No crearás más problemas donde no existen, no te angustiarás por cosas faltadas de importancia, no arruinaras tus relaciones sin fundamento. No atacarás a las demás personas y traer discordia en el mundo porque la percepción de tu mente de la realidad está distorsionada.

Cuando esto ocurra, es una muestra de que tu consciencia está empezando a expandirse. A medida que tu mente se está aquietando tu percepción del mundo empieza a unificarse. Te vuelves en una persona que está menos expuesta a conflictos internos. con lo cual estos conflictos no se manifiestan más en tu realidad externa – en tus relaciones.

Empiezas a ser una con el ritmo de la vida, dejando de resistirte continuamente a lo que está ocurriendo fuera, paras de esperar o apegarte a ciertos eventos o resultados de los demás porque estás ocupada a observar, notar, reconocer – en vez de proyectar continuamente miedos del pasado hacia el futuro o hacía los demás.

Todo esto te hace adentrarte en un espacio de sentirse cómoda y confortable en el espacio de “no saber” lo que ocurrirá – en el espacio de la incertidumbre que nos ofrece en permanencia el flujo de la vida, que es por naturaleza impredecible y sorprendente.

Con lo cual estás permitiendo a la vida a desarrollarse como sea en cada momento sin molestarte o reaccionar cuando las cosas no ocurren como esperarías tu que ocurrieran. Entonces en vez de esperar que las cosas la vida las personas encajaran con tu idea de como tendrían que ser, te encontrarás saltando con entusiasmo, como un niño de 5 años, en el primer charco del camino de la vida y descubriendo con curiosidad lo que se encuentra a cada paso.

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